ON THE ROAD

ENTRENANDO ACTORES

Entrenar para vencer los miedos

“Los tres elementos, pensamiento, emoción, cuerpo, deben estar en perfecta armonía para que las intenciones del actor sean perfectamente claras, con un estado de alerta intelectual, sentimiento verdadero y un cuerpo afinado y equilibrado. Sólo entonces, el actor puede cumplir con el requisito de ser más intenso en un espacio de tiempo más breve que cuando está en su casa.”

Peter Brook, director de teatro, cine y ópera

Hace un tiempo vino a Chile Ivana Chubbuck, una de las maestras de actores más importantes de Hollywood, a dictar un curso de varias jornadas sobre su método. Me entusiasme y viaje a Santiago, para vivir esta nueva experiencia de aprendizaje que aunque un tanto ajena a nuestra realidad de realización cinematográfica local podría resultarme de gran interés.

Fue una muy buena experiencia que hoy en día me resulta de gran utilidad en mi trabajo como realizadora, donde suelo apostar por el reto de trabajar con no actores, y también apoyando otros rodajes, experiencia muy gratificante que tuve la oportunidad de desarrollar en el cortometraje de Jorge Garrido, “Para siempre”.

Desde mi perspectiva, el método de Ivana, o la práctica de un sistema de entrenamiento para actores en el cine, previo al rodaje en set, incluso a los ensayos con el director, es efectiva y necesaria, sobre todo, para actores secundarios o actores con poca, o nada de experiencia. El aparataje técnico y el factor tiempo que rodean un rodaje, crea en el actor la sensación de que el director no le está prestando la atención y el tiempo necesarios, creándoles una inseguridad que paraliza la creación. La exigencia es enorme a la hora de iniciar la toma, produciéndose un ambiente de mucha presión, que, solo actores muy experimentados, pueden sobrellevar y salir exitosos a las exigencias del equipo. Por lo tanto, crear un espacio previo al rodaje que les permita entrar en el guión para trabajar el personaje desde una metodología específica y que obtendrá lo mejor de ellos, es una gran ayuda para obtener un buen resultado.

En definitiva, y después de llevar años trabajando como directora teatral, esta labor de “coach” de actores para cine, recién comienza para mí y me entusiasma mucho el poder seguir desarrollándola.

CINE MUJER

BLANCA APILÁNEZ

La actriz española Blanca Apilánez representa a ese tipo de actriz multifacética que ha desarrollado su carrera tanto en el teatro como en el medio audiovisual. Rigor, pasión y compromiso marcan su interesante camino profesional.

“El teatro se apoderó de mí a los trece años. Me eligió. Al principio suavemente, pero en tres, cuatro años se había convertido en dueño absoluto de mi vida, de mis deseos, de mis sueños. Cada vez con más fuerza, con más exigencia. Hizo de mí una persona apasionada, ambiciosa, tan entregada que consiguió que yo no pudiera ser yo misma más que en el escenario, más que transformada en otra persona, no un personaje, una persona. Esas transformaciones no son nunca placenteras. Mi dueño es muy duro; me he lastimado muchísimas veces tratando de servirle. Aún lo intento. Pero él nunca dice basta, para, ya basta…”

(Discurso de Nuria Espert, tras recoger el premio Princesa de Asturias de las Artes 2016)

En Cine Mujer retratamos a aquellas mujeres que luchan con todas sus fuerzas para sacar adelante sus proyectos, queremos visibilizar ese esfuerzo, ese compromiso, que ante todo, es una postura ética para con ellas mismas.

Dicen que España es un país de actrices, y tienen razón, las hay de enorme talento, en el teatro, en el cine, en la televisión, ellas son poderosas, luchadoras y con una enorme presencia. El actor y su trabajo ponen el sello de este número de octubre, por lo tanto, hoy toca hablar de ellos, actrices y actores, que engrandecen su profesión.

He tenido el privilegio de poder seguir la trayectoria de Blanca Apilánez, a la cual conocí hace muchos años en mi paso por la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático) donde coincidimos. Una larga amistad que se ha ido consolidando, aunque nuestros caminos tomaran distintos derroteros. Lo que más impresiona de Blanca es su voz, trabajada y curtida en los escenarios teatrales donde se inicia a nivel profesional siendo muy joven, con una memorable interpretación en la obra de Fermín Cabal,Caballito del diablo” dirigida por Angel Ruggiero, en la Sala del Círculo de Bellas Artes.

Ella se define como actriz de teatro, y es el escenario lo que le produce más satisfacción. Revisar su trayectoria es hacer un recorrido por los caminos más interesantes del teatro español de las últimas décadas: Centro Dramático Nacional, donde la dirige Adolfo Marsillach, en Fuente ovejuna, La Celestina, y El Vergonzoso en Palacio, donde también, Jose Luis Alonso, la dirige en el Alcalde de Zalamea, en el Festival de Teatro de Mérida interpreta a Antígona, dirigida por Francisco Suarez y así una larga lista que marca la huella del quehacer teatral, camino que se completa con el reciente montaje de Un enemigo del pueblo”, dirigida por Miguel del Arco para Teatre LLiure, director con el cual ha trabajado también en varios cortometrajes.

El trabajo de los actores, casi siempre está rodeado de misterios, de cosas que ocurren sin explicación lógica. La incursión de Blanca en el cine lo ha sido. Ella, literalmente ha cautivado a muchos directores que la llamaron casi sin conocerla, (rara vez los directores de cine van al teatro) dicen que fue el talismán de Vicente Aranda, director con el que trabajo en más de ocho películas, más la serie de televisión, “Los jinetes del alba”. Belén Macías y Laura Mañá también han contado con ella para un cine reivindicativo del papel de la mujer: Soy mujer y he sido muy radical al respecto. Hay que reivindicar nuestro sitio, que las historias se cuenten también a través de nosotras. La inercia de los guionistas hace pensar en temas y protagonistas masculinos, pero hay cuestiones que adquirirían nuevos matices desde nuestra mirada. Combatamos esos hábitos machistas metidos a fuego por la educación.”

La experiencia de rodar en Alemania tuvo ese componente de magia, la realizadora Feo Adalag, se empeñó en que Blanca hiciera un papel en su película “Die Fremde” (“La Extraña”, 2010, candidata al Oscar en 2011) una película sobre la situación de la mujer en el Islam, muy en la línea de directores como Fatih Akin. Por primera vez, Blanca se enfrentó a la experiencia de realizar un papel en un idioma que desconocía, el alemán, gracias al enorme apoyo del equipo de rodaje la tarea fue menos complicada, es ahí donde una actriz se mide verdaderamente, ella cuenta que antes de comenzar a rodar la toma pidió un momento para realizar unos ejercicios de Tai-Chi que le permitieran sobreponerse al estado de nervios de la situación, de la cual salió airosa, claro está.

El paso del teatro al cine no siempre es fácil, sólo lo superan los actores verdaderamente preparados, obliga al actor teatral a elaborar nuevas técnicas de apropiación del personaje, otros mecanismos de actuación muy condicionados por la técnica que rodea un set cinematográfico.

La televisión le ha dado la oportunidad de desarrollar papeles más cómicos, en series como “Pelotas” de José Gorbacho, con el cual ya había trabajado en dos películas(“Tapas” y “Cobardes”) y “Majoria Absoluta” de Joaquin Oristrell. También la televisión le ha dado últimamente roles de gran peso dramático, con personajes de mujeres fuertes como en la serie “El Príncipe” y la reciente El Caso”, donde su personaje de Margarita, basado en la legendaria periodista Margarita Landi, ha levantado pasiones, siendo reconocida por un montón de gente en las redes que reclamaba una nueva serie con Margarita de protagonista absoluta.

El camino de las actrices y actores está plagado de sin sabores, incertidumbres, miedos, solo los más fuertes resisten a una profesión donde el instrumento a tocar es tu persona, tu cuerpo, tu voz y tu alma. Tal vez no exista una profesión tan hermosa, frágil y sublime, solo me queda decir: gracias por existir, por ayudarnos a entender un poco más al ser humano.

NOS GUSTA

EL CRISTO CIEGO

Una fábula sobre la fé

“El Cristo Ciego” de Christopher Murray, joven realizador chileno que acaba de debutar en la selección oficial de la Mostra de Venecia, sorprende por la madurez y delicadeza al tratar diversos problemas asociados a nuestra realidad chilena. Rodada con personajes de la vida real, va construyendo un relato, que finalmente transforma al espectador en protagonista, lo involucra en una peregrinación imposible, a pie descalzo por los pueblos de la Pampa del Tamarugal próximos al desierto chileno de Atacama. Y a partir de esta experiencia va mostrando la dura realidad de esta gente abandonada, invisible a un país que no quiere verlos ni tampoco saber que existen. En palabras del director “la película circula por lugares donde el desarrollo no ha llegado, en el patio trasero del desarrollo”. De esta manera la fe se transforma, o más bien, se vive, en forma diferente en estos lugares, aclara el cineasta, casi, como un instrumento de supervivencia.

La película tiene múltiples lecturas y transita en niveles estéticos diversos, a veces sutilmente simbólicos, donde reconocemos algunos estereotipos del Cristo que subyace en el inconsciente colectivo de la gente, – aun no siendo cristianos o católicos – efecto que está dado por el actor que encarna el personaje central, y por el estilo casi pictórico de la construcción fotográfica: la mirada, las manos, la luz que incide en la delgadez de su cuerpo. Esto contrastado con un tipo de neorrealismo, que recuerda a las películas italianas de Passolini, donde los pequeños detalles de los habitantes del pueblo se muestran tal y como son. Pero también los grandes planos de este magnífico y sobre cogedor paisaje del desierto bajo un cielo norme y estrellado, como promesa de una señal, de una luz, que vendrá a salvarlos.

La película tomo seis meses de trabajo en terreno, donde el equipo interactuó con las gentes del lugar, escuchando sus historias, muchas de las que aparecen relatadas en el filme, y finalmente muchas de estas personas se constituyen como los personajes que el protagonista va encontrando en su camino.

Uno de los momentos notables de la película es cuando finalmente el profeta llega al lugar donde se encuentra su amigo, a quien debe salvar a través de un milagro. El plano se abre hacia una enorme extensión de paisaje al anochecer y vemos a lo lejos a un grupo del pueblo que ha venido siguiéndolo. El silencio de la noche desértica, la inmovilidad de los personajes, nuestra propia certeza como espectadores que no podrá hacerlo, transforman este momento, en una experiencia inolvidable.

MUJERES RODANDO

SOFIA COPPOLA

El cine que mece la cuna

Nacer en cuna de oro dicen que predispone a una vida de lujo, nacer en un torbellino de creación cinematográfica, viviendo la infancia en brazos de personajes dirigidos por un tal Francis Ford Coppola, es, como poco, una bendición, sino se transforma en una maldición. A día de hoy decir Coppola no nos remite solo al gran maestro, la figura de Sofia Coppola como guionista, directora de cine, diseñadora de vestuario y últimamente también, directora de ópera, pertenece ya al mundo cinematográfico con identidad propia.

Sus inicios la sitúan como actriz, algunos recordaran cómo la crítica especializada arremetió contra su personaje de Mary Corleone en El Padrino III, dirigida por su padre. Uno se pregunta, ¿a qué vino aquella reacción sanguinaria contra una actriz, casi niña? ¿Qué irritó tanto a los sesudos críticos de la época? Animo a revisar su actuación, que despojada de lo circunstancial, resulta maravillosa. La muerte de Mary Corleone en las escaleras de la opera no merecerá, probablemente, un Oscar, pero hay que reconocer que aquella niña de cabellera hermosa y labios carnosos se merecía, como poco, un respeto. Sustituyó a Winona Ryder que solo aguantó un día de rodaje, la prensa no le perdonó a Coppola que la haya sustituido por su hija y a día de hoy, aun se pueden leer perlas como esta: “reconozcámoslo, la Coppola es más fea que el bicho del “Depredador”…

Pero el Oscar vino de todas maneras. En el año 2003, su película “Lost in traslation” ganó un Oscar al mejor guión original, siendo nominada ella también como directora, la primera directora mujer estadounidense en ser nominada en esta categoría.

En el año 2000 dirige su primera película, “Las vírgenes suicidas” basada en una novela de Jeffrey Eugenides, guión que también firma ella.

La historia narra la fascinación de un grupo de chicos adolescentes de los años 70 por cinco hermanas adolescentes, rubias y guapas, fuertemente custodiadas por unos padres temerosos y fanáticos. Resulta sorprendente la capacidad de Sofia para captar la atmósfera de la época, la maestría de una debutante, que con 29 años es capaz de hacer uno de los retratos del paso de la adolescencia a la vida adulta más interesantes de la historia del cine.

Un cuento de hadas duro y poético, una historia donde las adolescentes se visten de princesas sabiendo que bailar con el príncipe solo les llevará a la muerte. Donde lo prohibido se transforma en un acto de rebeldía transitado en un camino sin retorno. Las vírgenes suicidas en una obra maestra, que según mi opinión, al machista mundo hollywoodiense le ha costado admitir como tal.

Después de cinco largometrajes Sofia Coppola comenzará a rodar en breve una adaptación de la película “El seductor” de Don Siegel (1971) . A priori la historia de un soldado herido que llega a un internado de señoritas en plena guerra civil, a las cuales va seduciendo poco a poco, creando un clima de celos y deseo resulta de lo más sugerente en manos de una realizadora que supo hacer de sus vírgenes suicidas un retrato feroz de lo claustrofóbico, del deseo reprimido, del misterio de lo femenino.

El despertar y madurez sexual de muchachas jóvenes, idealizadas como vírgenes intocables que sin embargo no podrán evadir el castigo por romper tabúes ha sido llevado al cine en muchas ocasiones, el aporte extraordinario de Sofia es su mirada desde su condición de mujer. La capacidad de retratar la complicidad entre mujeres, a través de pequeños gestos, miradas, es asombrosa.

Hace unas décadas el director australiano Peter Weir dirigió en el año 1975 la película “Picnic at hanging Rock” la historia de un grupo de chicas de un internado de señoritas que salen de excursión en el día de san Valentín, y se pierden misteriosamente para algunas, no regresar jamás. Una historia que Weir rueda con maestría y gran belleza, La película está basado en la novela de la escritora Joan Lindsey, y es considerada una novela de culto de la literatura anglosajona, los hechos narrados tienen la particularidad de llevar implícito el misterio de si realmente ocurrieron o son pura ficción. Lindsey y Coppola tienen muchos puntos en común, un envoltorio onírico, poético y hermoso que poco a poco comienza resquebrajarse para dar paso a la fragilidad de unos personajes femeninos que irán sin salvación a la tragedia.

Sofia Coppola, es sin lugar a dudas lo más interesante que le ha ocurrido al cine norteamericano de las últimas décadas. Un lujo.

TRAILER

EL CRISTO CIEGO

Christopher Murray (2016)